Familia y divorcio

Convenio de concubinato | Arts. 291 Bis a 291 Quintus CCF

Modelo de convenio de concubinato conforme a los artículos 291 Bis a 291 Quintus del Código Civil Federal y a los códigos civiles de cada entidad.
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El convenio de concubinato es el documento privado con el que dos personas que viven juntas sin estar casadas dejan por escrito cómo aportan a los gastos del hogar, de quién son los bienes que adquieren durante la relación y qué ocurre con ese patrimonio si la convivencia termina. La unión libre genera en México derechos alimentarios y sucesorios reales, pero no crea un régimen patrimonial automático como la sociedad conyugal: a falta de acuerdo, cada quien conserva lo que está a su nombre y la prueba de las aportaciones queda al criterio de un juez familiar. Este acuerdo de convivencia está redactado conforme al Código Civil Federal y a la lógica que siguen los códigos civiles y familiares de las entidades federativas.

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Qué es un convenio de concubinato

Un convenio de concubinato es un contrato entre dos personas que hacen vida en común sin haber contraído matrimonio, y que organiza los efectos económicos de esa convivencia. El documento no crea el concubinato. Esa figura nace de un hecho, la cohabitación constante y permanente durante el plazo que fija la ley local, y se acredita después con testigos, comprobantes de domicilio, actas de nacimiento de hijos en común o constancias del Registro Civil. Lo que el convenio hace es distinto y más útil en la práctica: fija por adelantado las reglas que la ley deja abiertas, sobre todo la titularidad de los bienes y el reparto de las cargas del hogar.

Conviene no confundirlo con figuras vecinas. Las capitulaciones matrimoniales solo existen dentro del matrimonio y no pueden trasladarse tal cual a una pareja de hecho. La sociedad de convivencia, regulada en la Ciudad de México y replicada en Tlaxcala y Campeche, se ratifica y registra ante una autoridad administrativa, y surte efectos frente a terceros precisamente por ese registro. La constancia de concubinato del Registro Civil acredita un hecho y nada más, sin decir una palabra sobre el patrimonio. El convenio obliga a quienes lo firman con la fuerza que la ley civil reconoce a todo acuerdo de voluntades, pero no sustituye a un testamento ni a la escritura pública cuando hay inmuebles de por medio.

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Cuándo necesitas un convenio de concubinato

El detonante más común es la compra de un inmueble a medias cuando el enganche no se paga a medias. Uno aporta el ahorro, el otro cubre las mensualidades del crédito, y la escritura sale a nombre de quien calificó ante el banco. Sin convenio, esa aportación desigual desaparece del expediente el día que alguien la niegue. El segundo escenario es el desequilibrio de ingresos sostenido: una de las dos personas reduce su jornada o deja de trabajar para cuidar del hogar, y años después no tiene forma de acreditar el costo de esa decisión.

También hay quien firma este convenio al mudarse a la casa que ya pertenece a su pareja, para dejar claro que las mejoras que pagará no se regalan. Los negocios familiares informales entran en la misma categoría: talleres, consultorios y despachos que operan a nombre de una sola persona pero se sostienen con el trabajo de dos. Encontrarás modelos afines en la categoría de documentos de familia y divorcio para México.

Dos casos límite merecen mención. Si una de las dos personas sigue casada con un tercero, no hay concubinato en términos legales por más años que lleven viviendo juntas, y el convenio funcionará entonces como un contrato de copropiedad ordinario. Y si existen dos uniones paralelas, ninguna produce efectos de concubinato, lo que deja a quien obró de buena fe únicamente la vía de la indemnización.

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Cláusulas clave incluidas en nuestro modelo

  • La identificación de las partes y la fecha de inicio de la vida en común abre el documento, porque de esa fecha depende el cómputo del plazo legal y, con él, los derechos alimentarios y sucesorios. El modelo incluye la manifestación expresa de que ambas personas están libres de matrimonio y sin impedimento para casarse entre sí.
  • El domicilio común y la aportación a los gastos se pactan en porcentaje o en cantidad determinada, con la lista de conceptos cubiertos: vivienda, servicios, alimentos, mantenimiento y gastos escolares.
  • El régimen de los bienes distingue lo que cada persona conserva como propio de lo que se adquiere en copropiedad, y fija el porcentaje que corresponde a cada una. Sin esa precisión, la copropiedad se presume por partes iguales aunque las aportaciones hayan sido muy distintas.
  • El inventario de bienes anteriores a la convivencia se anexa firmado por ambas partes y funciona como prueba preconstituida. Evita las discusiones sobre el vehículo, los muebles o el equipo de trabajo anteriores a la mudanza.
  • El tratamiento de deudas y créditos determina quién responde de los pasivos contraídos durante la unión. Para las cantidades importantes conviene formalizar aparte un convenio de reconocimiento de adeudo con plan de pagos.
  • El reconocimiento del trabajo del hogar y del cuidado deja constancia de quién asume esas cargas y en qué proporción, dato que los tribunales usan para calcular compensaciones al terminar la relación.
  • Las reglas de separación cierran el documento: plazo para desocupar el domicilio, forma de liquidar la copropiedad y compromiso de acudir a mediación antes de demandar. Cuando la copropiedad recae sobre un inmueble, la transmisión posterior exige otorgar un contrato de compraventa de inmueble conforme a los artículos 2248 y 2320 y elevarlo a escritura pública.
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Consideraciones por entidad federativa

Ciudad de México exige dos años de vida en común constante y permanente, salvo que exista un hijo en común, conforme al artículo 291 Bis del Código Civil de la Ciudad de México. La reforma que amplió ese precepto permite que los Jueces del Registro Civil reciban declaraciones sobre la existencia o la cesación del concubinato y expidan constancias, sin que ello modifique el estado civil de las personas. Es el trámite que mejor acompaña al convenio, porque le suma un documento oficial. La capital ofrece además la Ley de Sociedad de Convivencia, que permite registrar el hogar común y las relaciones patrimoniales ante la alcaldía correspondiente.

Estado de México regula la figura en el Libro Cuarto de su Código Civil. El artículo 4.403 reconoce a los concubinos derechos y obligaciones alimentarios, familiares, hereditarios y de protección contra la violencia familiar, además de los previstos para los cónyuges en lo aplicable. Más relevante todavía: la Suprema Corte determinó que el mecanismo de compensación del artículo 4.46, párrafo segundo, debe operar también al término de una relación de concubinato, de manera que quien asumió las cargas domésticas puede reclamar una compensación económica. El convenio sirve aquí para documentar esa distribución de tareas mientras la pareja convive.

Jalisco parte de un umbral mucho más largo. El artículo 778 del Código Civil del Estado de Jalisco define el concubinato a partir de cinco años de vida en común, plazo que se dispensa cuando la pareja tiene descendencia. La diferencia con la capital es enorme en la práctica: dos personas con tres años de convivencia y sin hijos no generan todavía derechos de concubinato, y el convenio privado es entonces su única red de seguridad patrimonial.

Coahuila trasladó la regulación familiar a la Ley para la Familia de Coahuila de Zaragoza, que junto al concubinato conserva el Pacto Civil de Solidaridad, una unión registrada ante el Registro Civil con efectos patrimoniales propios. En las demás entidades el plazo oscila entre uno y cinco años y varias guardan silencio sobre los bienes. Verifica el plazo exacto y la denominación de la figura en el código de tu entidad antes de firmar, porque de ello depende que el convenio se lea como acuerdo entre concubinos o como simple contrato de copropiedad.

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Cómo llenar tu convenio de concubinato

El formulario abre pidiendo la entidad federativa donde tienen su domicilio común, dato que ajusta las referencias legales del documento y el plazo de convivencia que se menciona en el cuerpo del texto. Después capturas los datos de ambas personas, la fecha en que iniciaron la vida en común y la manifestación de estado civil, que el modelo redacta en los términos que usan los juzgados familiares. La siguiente pantalla se ocupa de los gastos: eliges entre reparto por porcentajes, por cantidad fija o por conceptos asignados, y el sistema genera la cláusula correspondiente sin que tengas que redactarla.

El bloque patrimonial es el más largo y conviene tenerlo preparado. Vas listando los bienes propios de cada persona, los adquiridos en copropiedad y el porcentaje de cada quien, y el generador arma el inventario como anexo firmado. Si respondes que existe un inmueble en el patrimonio común, el documento incorpora una advertencia sobre la intervención notarial. Al final revisas la vista previa completa y descargas el archivo. Solo queda imprimirlo, firmar cada hoja con dos testigos y conservar un ejemplar cada quien.

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Errores frecuentes que debes evitar

El error más caro es dar por hecho que vivir juntos reparte los bienes a la mitad. No sucede: la titularidad manda, y quien no aparece en la factura o en la escritura tendrá que probar su aportación con transferencias, recibos y testigos. El segundo error es firmar un convenio que renuncia a alimentos o que decide de antemano la custodia de los hijos. Esas cláusulas son nulas y, peor todavía, contaminan la credibilidad del resto del documento cuando llega a manos de un juez familiar. El tercero consiste en confundir el convenio con un testamento: si la pareja no cumple los requisitos del artículo 1635, la persona sobreviviente puede quedar fuera de la sucesión legítima.

Después vienen los descuidos de forma. Firmar sin testigos y sin fecha cierta reduce el valor probatorio del documento frente a terceros, sobre todo ante acreedores. Dejar el inventario sin actualizar durante años convierte el anexo en papel muerto, cuando bastaba con firmar una adenda al comprar el coche o al abrir la cuenta conjunta. Y describir los bienes de forma vaga, sin número de serie, matrícula, folio real o cuenta bancaria, hace impracticable la liquidación justo en el momento en que la relación ya no permite ponerse de acuerdo.

Puntos clave a recordar

ALCANCE

El convenio ordena bienes, no crea concubinato

El concubinato nace de la cohabitación constante y permanente y se acredita con hechos (testigos, comprobantes de domicilio, actas de hijos o constancias del Registro Civil). El convenio es otra cosa: un contrato privado que fija reglas económicas por adelantado, como aportaciones al hogar y titularidad de bienes. Sirve para evitar que un juez familiar decida con pruebas incompletas.

PATRIMONIO

No hay sociedad conyugal automática

En unión libre no se aplica por defecto un régimen patrimonial como en el matrimonio. Si no pactan, cada quien conserva lo que esté a su nombre y lo adquirido en común se analiza como copropiedad (arts. 938 a 979 CCF) y, si hubo trabajo común, puede razonarse por analogía con sociedad civil. La Suprema Corte (1a./J. 89/2022) rechazó imponer reglas de sociedad conyugal a concubinos.

RIESGOS

Alimentos y herencia: condiciones y límites

El concubinato sí genera efectos personales: derechos alimentarios y sucesorios (art. 291 Quáter CCF), pero no son automáticos en cualquier caso. Para heredar, el CCF condiciona a haber vivido como cónyuges cinco años previos al fallecimiento o tener hijos en común, y que ambos estén libres de matrimonio (art. 1635). Además, el convenio no sustituye testamento ni escritura pública cuando hay inmuebles.

Preguntas frecuentes

Sí. Es un contrato civil y obliga a quienes lo suscriben conforme a las reglas generales de las obligaciones, siempre que su objeto sea lícito y no invada derechos irrenunciables. Un juez familiar lo tomará como prueba directa de la voluntad de las partes sobre gastos, aportaciones y titularidad de bienes. No puede, en cambio, crear un régimen equivalente a la sociedad conyugal ni disponer sobre alimentos de menores.

Para las cláusulas sobre gastos, aportaciones y reglas de separación basta el documento privado firmado por ambas partes y dos testigos. La ratificación de firmas ante notario añade fecha cierta y refuerza el convenio frente a terceros. La escritura pública se vuelve indispensable solo cuando el acuerdo transmite o modifica la propiedad de un inmueble, porque esa operación se inscribe en el Registro Público de la Propiedad.

El convenio se descarga en Word y en PDF. El archivo de Word permite ajustar la redacción o actualizar el inventario cuando la situación cambie; el PDF conserva el formato para imprimir y firmar. Muchas parejas archivan el PDF firmado junto con los comprobantes de domicilio y las constancias del Registro Civil. Puedes revisar el resto del catálogo de documentos jurídicos para México desde tu cuenta.

Depende de tu entidad. En la Ciudad de México el plazo es de dos años de convivencia constante y permanente; en Jalisco llega a cinco. En casi todas se dispensa cuando la pareja tiene un hijo en común. El convenio no acelera ese cómputo, pero lo documenta: al fijar por escrito la fecha de inicio de la vida en común, aporta un punto de partida verificable.

No. El derecho a recibir alimentos no es renunciable ni admite transacción, así que la renuncia recíproca se tendrá por no puesta aunque ambas partes la firmen de buena fe. Al cesar la convivencia, quien carezca de ingresos suficientes puede reclamar una pensión por un tiempo igual al que duró el concubinato. Lo que el convenio sí hace es documentar los ingresos y las aportaciones de cada persona, y eso acorta el litigio.

La titularidad registral prevalece, y quien no aparece en la escritura deberá acreditar su aportación para reclamar una parte. El convenio es esa prueba preconstituida: si consigna la proporción en que la pareja adquirió el inmueble, o que una parte pagó el enganche y la otra las mensualidades, el juez cuenta con un documento firmado en tiempos de buena relación. Conserva además las transferencias y los recibos.

No. Un contrato entre vivos no dispone del patrimonio para después de la muerte. Los derechos hereditarios entre concubinos existen, pero exigen requisitos estrictos de plazo y estado civil. Otorgar testamento es la única forma de asegurar que tu pareja reciba lo que decidiste. Si además quieres que pueda realizar trámites en tu nombre durante la convivencia, complementa el expediente con una carta poder simple para trámites y gestiones.

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Actualizado el 16 de agosto de 2026

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