Trámites cotidianos

Contrato de comodato (préstamo de uso): modelo Word y PDF

Contrato de comodato conforme al Código Civil para prestar gratis una vivienda, un local o una plaza de garaje, un vehículo u otro bien: plazo, uso determinado o sin plazo, gastos, devolución, venta del bien y fallecimiento, con cláusulas que refuerzan la gratuidad frente al riesgo de alquiler.
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El contrato de comodato es el documento con el que una persona presta gratis a otra el uso de una cosa concreta (una vivienda, un coche, una plaza de garaje, una máquina) durante un tiempo o para un uso determinado, con la obligación de devolver esa misma cosa. Lo firman sobre todo padres que dejan un piso a un hijo, abuelos que ceden una vivienda a un nieto estudiante o familiares que se prestan un vehículo. Ponerlo por escrito sirve para probar que la cesión es gratuita y no un alquiler, fijar cuándo y cómo se devuelve el bien y repartir los gastos y los riesgos. Bien redactado, este préstamo de uso deja resueltas de antemano las preguntas que suelen acabar en el juzgado: hasta cuándo, quién paga y qué pasa si el bien se vende.

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Qué es un contrato de comodato

El artículo 1740 del Código Civil define el préstamo como la entrega de una cosa para que otra persona la use y la devuelva. Cuando la cosa no es fungible y se devuelve la misma, se llama comodato; cuando se entrega dinero y se devuelve otro tanto, es un simple préstamo o mutuo, el que regula un contrato de préstamo de dinero entre particulares. El mismo artículo añade que el comodato es esencialmente gratuito. El comodante conserva la propiedad, el comodatario solo adquiere el uso, y el artículo 1741 advierte que, si quien recibe el bien paga algún emolumento, la convención deja de ser comodato.

Ese límite separa el comodato del arrendamiento. Si el hijo paga una cantidad mensual por vivir en el piso, aunque sea simbólica, un juez puede ver en ella una renta y aplicar las reglas de un contrato de arrendamiento de vivienda habitual sujeto a la LAU, con sus prórrogas obligatorias. La otra frontera es el precario: cuando no se pacta ni plazo ni un uso concreto, el artículo 1750 permite al comodante reclamar la cosa a su voluntad, y en caso de duda la prueba de la duración incumbe al comodatario. Un contrato de comodato bien hecho elige entre plazo, uso determinado o cesión sin plazo, en lugar de dejar que lo decida un tribunal años después.

Cuándo necesita este documento

El caso más frecuente es el de unos padres que dejan a un hijo un piso vacío o heredado. Una línea jurisprudencial del Tribunal Supremo ha calificado en varias sentencias de precario la vivienda cedida a un hijo sin plazo y sin otro uso que el de servir de hogar, lo que permite a los padres reclamarla; el conflicto estalla cuando el hijo se separa y su expareja pretende quedarse. Un contrato de comodato firmado desde el principio deja dicho para quién es la vivienda, durante cuánto tiempo y qué ocurre si la pareja se rompe.

Le siguen los préstamos ligados a una etapa: el piso del nieto mientras estudia en otra ciudad, la vivienda que un hermano ocupa tras un traslado laboral o el coche que un padre deja al hijo durante sus prácticas, casos en los que el uso determinado es la fórmula natural. Se prestan a menudo, además, una plaza de garaje o un trastero, y bienes muebles de cierto valor, como una hormigonera o un piano. Si lo que busca es alquilar, el apartado de contratos inmobiliarios y de vivienda es el punto de partida. Y el documento sirve igualmente para regularizar una cesión que ya existe, aunque el hijo lleve años en el piso.

Cláusulas clave incluidas en nuestro modelo

Sea cual sea el bien prestado, el documento mantiene un tronco común que protege la gratuidad, con una cláusula que declara que los gastos de uso asumidos por el comodatario no son renta, y añade las reglas propias de una vivienda, un local, un coche o un bien mueble.

  • La duración se elige entre tres regímenes cerrados: hasta una fecha, mientras dure un uso concreto o sin plazo con un preaviso que usted fija, y en los dos primeros se recoge la urgente necesidad del artículo 1749 con un mes para devolver.
  • Para la vivienda, el texto limita el destino a residencia del comodatario y, si usted lo permite, de su familia (cónyuge o pareja e hijos), prohíbe el alquiler turístico y aclara que el empadronamiento no da derechos ni alarga el préstamo.
  • Si son dos los comodatarios, responden solidariamente (artículo 1748) y, en una vivienda, quien deja de convivir pierde su derecho de uso.
  • Cuando el bien es un coche, quedan regulados los conductores autorizados, el aviso a la aseguradora, la franquicia y las multas.
  • Venta del bien, fallecimiento, incumplimiento y restitución tienen plazos concretos, con una cláusula penal opcional por día de retraso.

Particularidades por comunidad autónoma

El modelo sigue el derecho civil común, aplicable en la mayor parte de España, pero varias comunidades tienen derecho civil propio. Navarra es la más relevante aquí: su Fuero Nuevo regula el comodato en las leyes 538 a 540, con reglas propias sobre la responsabilidad por la pérdida, los impuestos y seguros (a cargo del comodante salvo pacto) y la retención por daños derivados de vicios que el comodante conocía. Por eso la cláusula de ley aplicable le da preferencia, si resulta aplicable, en lo que el contrato no regule válidamente. En Cataluña, el libro sexto del Código Civil de Cataluña no regula el préstamo de uso, y el Código Civil estatal cubre esa laguna con carácter supletorio. En el País Vasco y Navarra, además, el IRPF es foral, de modo que la imputación de rentas de un inmueble cedido se rige por su normativa propia y puede no seguir el artículo 85 de la Ley 35/2006.

Cómo rellenar su contrato de comodato

Lo primero que pide el formulario es el tipo de bien, y a partir de ahí solo muestra las cláusulas que le corresponden. Después indica si prestan el bien una o dos personas y si lo reciben una o dos, con DNI o NIE y domicilio, además de la relación que les une. Para una vivienda se piden la dirección, la referencia catastral del recibo del IBI y una descripción con sus anejos; para un coche, marca, modelo, matrícula y kilometraje.

Luego describe el estado del bien y decide si añade un reportaje fotográfico, para el que el contrato reserva un anexo que firman todas las partes. En vehículos y bienes muebles puede fijar un valor de tasación. Elige la duración, quién paga los impuestos y gastos fijos del propietario y si quiere una penalización por retraso. La vista previa se actualiza con cada respuesta, y el documento final se imprime y se firma en dos ejemplares. Para otros acuerdos entre familiares, la sección de modelos de trámites cotidianos entre particulares reúne los más pedidos.

Errores frecuentes que debe evitar

Cobrar algo es el error más caro. Muchos padres piden al hijo "una pequeña cantidad para gastos" o que pague el IBI y la comunidad, y un juez podría ver en ello una contraprestación encubierta que convierte el préstamo en un arrendamiento con prórrogas que nadie quería. Los consumos de agua, luz o internet y las pequeñas reparaciones sí corresponden al comodatario como gastos ordinarios; para los gastos fijos de propiedad, el modelo permite repercutirlos, pero lo desaconseja por defecto. El segundo error es no decir nada sobre la duración: sin plazo ni uso, el comodante puede reclamar la cosa a su voluntad, algo que el comodatario debe saber desde el primer día.

No describir el estado del bien al entregarlo origina casi todas las discusiones al devolverlo, porque sin fotos demostrar que el sofá ya estaba roto se vuelve imposible. En los coches, el fallo típico es no avisar a la aseguradora de quién conduce; en las viviendas, creer que prohibir el empadronamiento protege al propietario, cuando inscribirse en el padrón es una obligación legal de quien reside. Si más adelante decide vender o alquilar el bien, el catálogo completo de documentos legales reúne los contratos que necesitará.

Puntos clave a recordar

GRATUIDAD

Si hay renta, deja de ser un comodato

Según el artículo 1741 del Código Civil, si quien recibe el bien paga algún emolumento por usarlo, la convención deja de ser comodato y puede tratarse como un arrendamiento; si el bien es una vivienda, con las prórrogas de la Ley de Arrendamientos Urbanos. Por eso el contrato declara la gratuidad y deja por defecto al propietario el IBI, la comunidad o el seguro. Los consumos y el mantenimiento ordinario sí corresponden a quien usa el bien.

DURACIÓN

Plazo, uso concreto o precario: usted elige

Con un plazo o un uso determinado, quien presta no puede recuperar el bien antes de tiempo salvo urgente necesidad (artículo 1749). Sin plazo ni uso pactado, puede reclamarlo cuando quiera (artículo 1750): es el precario, calificación que varias sentencias han dado a la vivienda cedida a un hijo sin plazo. El contrato fija el régimen elegido, el preaviso y lo que ocurre si el bien se vende o fallece una de las partes.

VIVIENDA FAMILIAR

Empadronamiento y ruptura de pareja, previstos

Si su hijo vive en la vivienda prestada debe empadronarse, porque la Ley de Bases del Régimen Local lo exige, pero el padrón no le da ningún derecho sobre el piso ni alarga el préstamo. El contrato lo dice expresamente y añade que la separación o el divorcio del comodatario no prolongan el comodato ni dan, por sí solos, título a su expareja frente a los propietarios. Si firman los dos miembros de la pareja, quien se va pierde su derecho de uso.

Preguntas frecuentes

Sí. El comodato se perfecciona con la entrega del bien, el Código Civil no le exige forma especial y el artículo 1278 declara obligatorios los contratos cualquiera que sea la forma en que se celebren, siempre que reúnan consentimiento, objeto y causa (artículo 1261). La firma ante notario no añade validez, aunque puede servir si las partes quieren una fecha indiscutible frente a terceros. Lo importante es que firmen todas las partes, en dos ejemplares, y que el texto deje claros la gratuidad, el plazo o el uso y el estado del bien.

Al terminar el formulario, el contrato se genera con sus datos y se descarga en Word y en PDF. El PDF es la versión lista para imprimir y firmar; si eligió el reportaje fotográfico, incluye al final un anexo preparado para adjuntar las fotografías, que firman todas las partes. El Word le permite añadir un detalle que no previó, como un inventario del mobiliario, sin rehacer el documento. Todo cambio posterior a la firma debe constar por escrito, firmado por todas las partes.

Depende del régimen elegido. Con plazo o uso determinado, el comodante debe esperar a que terminen, salvo urgente necesidad, y en ese caso el comodatario dispone de un mes desde la comunicación escrita. Sin plazo, el comodante puede reclamar el bien cuando quiera, respetando el preaviso pactado, de quince días a tres meses. La venta del inmueble abre un plazo de dos meses para devolverlo, salvo que el comprador asuma el contrato. Si el comodatario no lo devuelve, queda el juicio verbal de precario.

Debe hacerlo si vive allí de forma habitual, porque el artículo 15 de la Ley 7/1985 de Bases del Régimen Local obliga a inscribirse en el padrón del municipio de residencia. Muchos propietarios temen que el empadronamiento les impida recuperar el piso, pero el padrón acredita dónde vive una persona y no le da ningún derecho sobre la vivienda. El contrato lo dice expresamente y obliga al comodatario, tras la devolución, a inscribirse en su nuevo domicilio en quince días.

Es una de las situaciones que más conflictos generan. El modelo declara que el comodato se hace en consideración a la persona del hijo y que la separación, el divorcio o la ruptura no prolongan el préstamo ni constituyen, por sí solos, título para que un tercero siga en la vivienda frente a los padres. Si los comodatarios son los dos miembros de la pareja, quien deja de convivir pierde su derecho de uso. No impide que un juez de familia adopte medidas, pero es un punto de partida más sólido que una cesión verbal.

El contrato de comodato no tiene que inscribirse en ningún registro, pero el inmueble cedido tiene consecuencias en la declaración del propietario. Un inmueble urbano que no es la vivienda habitual de su dueño y no genera rendimientos da lugar a una imputación de rentas inmobiliarias en el IRPF (artículo 85 de la Ley 35/2006); en el País Vasco y Navarra rige la normativa foral. Si piensa además ayudar a ese hijo con dinero, el contrato de donación de dinero entre familiares tiene su propia tributación.

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Actualizado el 1 de noviembre de 2026

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