Gestión empresarial

Condiciones generales de venta para tienda online: modelo con desistimiento

Condiciones generales de venta para una tienda online española que vende bienes físicos: identificación del vendedor, proceso de compra, entrega, pagos, desistimiento con el formulario oficial, garantía de tres años y reclamaciones, para consumidores, empresas o ambos.
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Las condiciones generales de venta de una tienda online son el texto que fija, para todos los pedidos, quién vende, cómo se compra, cuánto tarda la entrega, cómo se devuelve un producto y qué garantía tiene el comprador. Las necesita cualquier comercio electrónico español que venda bienes físicos: desde el autónomo que vende cerámica en su taller hasta el distribuidor que atiende a clientes profesionales. Un texto completo cumple las obligaciones de información de la normativa de consumo, incluye el derecho de desistimiento con el formulario oficial y evita las cláusulas que un juez declararía abusivas.

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Qué son las condiciones generales de venta de una tienda online

Jurídicamente son condiciones generales de la contratación: cláusulas redactadas de antemano por el vendedor para una pluralidad de contratos y que el comprador no negocia. La Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de la contratación exige que el cliente acepte su incorporación al contrato después de haber podido conocerlas por completo; si son ilegibles, oscuras o se esconden, no se incorporan al contrato. En una tienda online, esa aceptación se acredita con una casilla de aceptación, nunca premarcada, junto al botón final del pedido.

No hay que confundirlas con otros textos de la web. El aviso legal identifica al titular del sitio conforme a la Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información (LSSI) y la política de privacidad explica el tratamiento de datos; son documentos distintos y este no los sustituye. Tampoco sirven para vender servicios, que tienen reglas propias: si además trabaja para otras empresas, lo adecuado es un contrato de prestación de servicios para autónomos y empresas.

Cuándo necesita este documento

El caso más habitual es la apertura de la tienda. Los textos de ejemplo de las plataformas suelen venir traducidos de otros ordenamientos y prometen garantías o devoluciones que el derecho español no admite. A quien empieza le conviene hacerlo con unas condiciones generales de venta propias, igual que antes ha tenido que constituir la sociedad que explotará la tienda o darse de alta como autónomo.

Revisar unas condiciones antiguas es el segundo escenario. Muchas webs siguen anunciando dos años de garantía, responden reclamaciones "en un mes" o enlazan a la plataforma europea suprimida. También lo necesita quien cambia de modelo: enviar a Canarias, Ceuta y Melilla o abrir la tienda a clientes profesionales exige cláusulas distintas.

Un caso menos evidente es el del vendedor de productos personalizados o perecederos, que debe advertir antes de la compra que no admiten desistimiento. O el de quien vende muebles y deja la devolución a cargo del cliente: tiene que indicar una estimación de su coste. Junto a estas condiciones, puede revisar otros documentos de gestión empresarial para el día a día del negocio.

Cláusulas clave de nuestro modelo

La primera parte identifica al vendedor con los datos que exige la ley. Después describe el proceso de compra que exigen la LSSI y el artículo 98 del TRLGDCU: trámites, corrección de errores, texto exacto del botón, momento en que se celebra el contrato y acuse de recibo. Si prefiere aceptar cada pedido de forma expresa, el modelo fija un plazo cerrado de 24, 48 o 72 horas, porque un plazo indeterminado sería abusivo según el artículo 85.1 del TRLGDCU.

  • Precio, gastos de envío, pedido mínimo y medios de pago (tarjeta, PayPal, Bizum, transferencia, contra reembolso) se describen con una regla fija: pagar con tarjeta, PayPal, Bizum o transferencia no lleva recargo, porque la ley lo prohíbe, y el del contra reembolso no supera su coste.
  • Para la entrega, el texto se adapta a la zona elegida y aplica el plazo máximo legal de 30 días naturales salvo que se indique otro antes de comprar.
  • Un bloque completo sobre el desistimiento reproduce el modelo oficial y lo ajusta a su forma de devolución: paga el cliente, paga usted o recoge usted los bienes.
  • La garantía legal aparece con sus plazos actuales y, si vende a profesionales, con el régimen del Código de Comercio o del Código Civil y una limitación de responsabilidad válida solo frente a ellos.

Cierran el documento la atención al cliente, la resolución de conflictos, la protección de datos, la ley aplicable sin sumisión a un fuero concreto y el anexo con el formulario de desistimiento.

Particularidades según el territorio

Dos realidades territoriales cambian el contenido de estas condiciones. Canarias, Ceuta y Melilla están fuera del ámbito del IVA según el artículo 3 de la Ley 37/1992: el precio no lleva IVA español cuando se cumplen los requisitos de la norma, y el envío puede devengar el IGIC canario o el IPSI. El modelo obliga a indicar antes del pedido quién paga esos impuestos; si no se informa, el cliente no tiene que abonarlos. La segunda es lingüística: el artículo 128-1 del Código de consumo de Cataluña reconoce a los consumidores el derecho a recibir en catalán las condiciones generales, y el cuestionario permite indicar que el contrato puede formalizarse también en catalán, euskera, gallego o valenciano.

Cómo rellenar estas condiciones generales de venta

El cuestionario empieza por el titular de la tienda: nombre o razón social, NIF, domicilio y, si es una sociedad, sus datos registrales. Luego llegan el nombre comercial, la web, el correo y el teléfono, que el texto reutiliza donde la ley los exige, incluido el formulario de desistimiento. A partir de ahí, cada respuesta cambia cláusulas enteras: a quién vende (consumidores, profesionales o ambos), en qué zonas entrega, qué dice su botón de compra, cuándo se cierra la venta, qué medios de pago acepta y cómo se organizan las devoluciones.

Las preguntas propias de la venta a consumidores desaparecen si solo vende a empresas. Ahí indica qué productos quedan excluidos del desistimiento, si su web tiene un formulario de desistimiento en línea, si vende artículos de segunda mano y si está adherido a un sistema de arbitraje de consumo u otra entidad de resolución de litigios.

Errores frecuentes que conviene evitar

El fallo más repetido es copiar las condiciones de otra tienda y heredar sus errores: garantías de dos años que ya no existen, devoluciones condicionadas a que el producto llegue "en su embalaje original" o gastos de gestión por devolver. Ninguna de esas exigencias puede recortar los derechos legales del consumidor, y el artículo 83 del TRLGDCU las tiene por no puestas. Otro clásico es el botón "Finalizar" o "Continuar" en el último paso del pedido, que según el artículo 98.2 deja al cliente libre de pagar.

También es frecuente reservarse el derecho a cambiar el precio después del pedido o a anular ventas "por error en el sistema"; el modelo solo admite el error material manifiesto y deja al cliente elegir entre comprar al precio correcto o recuperar su dinero. Los plazos de entrega "orientativos" que dependen de la voluntad del vendedor son abusivos según el artículo 85.8 del TRLGDCU. Y muchas tiendas olvidan que quien recibe una carta de reclamación de un cliente insatisfecho debe darle una clave identificativa y contestar en quince días. Compruebe que la información de desistimiento y el formulario están completos y bien cumplimentados: si falta esa información, el plazo para desistir se alarga doce meses.

Puntos clave a recordar

BOTÓN DE PEDIDO

El botón final debe anunciar la obligación de pago

El artículo 98.2 del TRLGDCU exige que el botón que cierra una compra online diga «pedido con obligación de pago» u otra fórmula igual de clara. Si el último paso muestra «Continuar» o «Finalizar», el consumidor no queda obligado por el pedido. Estas condiciones recogen el texto exacto de su botón, los trámites de compra, la forma de corregir errores y el momento en que se celebra el contrato, tal como exige la LSSI.

DESISTIMIENTO

Catorce días y el formulario oficial del anexo I

El consumidor que compra a distancia puede desistir en catorce días naturales desde que recibe los bienes, sin dar explicaciones. La información sobre ese derecho y el formulario se reproducen literalmente del anexo I del TRLGDCU, ajustados a su forma de devolución. Si la tienda no informa correctamente, el plazo se alarga doce meses. Las excepciones, como los productos personalizados o perecederos, deben advertirse antes de comprar.

GARANTÍA LEGAL

Tres años de garantía para los bienes nuevos

Desde la reforma del Real Decreto-ley 7/2021, el vendedor responde de la falta de conformidad que aparezca en los tres años siguientes a la entrega, y se presume que ya existía si se manifiesta en los dos primeros. Para bienes de segunda mano puede pactarse un plazo menor, nunca inferior a un año. Las condiciones recogen además la respuesta a las reclamaciones en un máximo de quince días y la garantía legal propia de las ventas entre empresas.

Preguntas frecuentes

Sí, siempre que el cliente pueda leerlas completas antes de comprar y acepte su incorporación al contrato, como exigen los artículos 5 y 7 de la Ley 7/1998. Basta con publicarlas en un enlace visible durante todo el proceso de compra y con una casilla de aceptación sin marcar junto al botón final. No necesitan firma manuscrita ni notario: la aceptación electrónica produce plenos efectos. Lo importante es que el contenido respete las normas imperativas de consumo, porque una cláusula abusiva se tiene por no puesta aunque el cliente la haya aceptado.

Lo recibe en Word y en PDF. El Word es el formato útil para una tienda online, porque permite copiar el texto en la página de condiciones de Shopify, WooCommerce, PrestaShop o cualquier otro gestor. El PDF sirve para enviarlo al cliente como soporte duradero junto a la confirmación del pedido, una forma sencilla de cumplir el artículo 98.7 del TRLGDCU. Guarde cada versión fechada, porque cada pedido se rige por las condiciones vigentes el día en que se hizo.

Catorce días naturales desde que el consumidor le comunica que desiste, según el artículo 107 del TRLGDCU. Debe devolver todo lo pagado, incluidos los gastos de envío ordinarios, por el mismo medio de pago, salvo que el cliente pida otro sin coste para él. Si no ha ofrecido recoger los bienes, puede retener el reembolso hasta recibirlos o hasta que el cliente acredite que los ha enviado. El cliente, por su parte, dispone de otros catorce días para devolver el producto desde que comunica su decisión.

No. Las normas de desistimiento solo protegen a los consumidores, es decir, a quien compra para un fin ajeno a su actividad profesional. Si su tienda vende a empresas, el modelo incluye cláusulas específicas para ellas: sin desistimiento legal, con la garantía del Código de Comercio o del Código Civil y una limitación de responsabilidad que no sería válida frente a un consumidor. Si vende a ambos, el texto separa los dos regímenes. Cobrar a esos clientes es otra cuestión: para los impagos existe una reclamación de facturas impagadas a clientes profesionales.

El artículo 103 del TRLGDCU enumera las excepciones. Las más habituales en una tienda online son los productos hechos a medida o claramente personalizados, los que se deterioran o caducan con rapidez, los precintados por razones de higiene o salud que el cliente ha desprecintado, y las grabaciones o el software precintados que se han abierto. El modelo incluye solo las que usted marque y exige que la ficha de cada producto afectado lo indique antes de la compra. Si no marca ninguna, el texto declara que los bienes admiten desistimiento con carácter general. Para el resto de su actividad, consulte el catálogo completo de documentos legales.

Ya no, aunque el artículo 40.5 de la Ley 7/2017 todavía la mencione. Esa plataforma dejó de existir tras el Reglamento (UE) 2024/3228, que derogó el reglamento que la creó, y un enlace a ella solo confunde al cliente. Lo que sigue siendo obligatorio es informar sobre la resolución alternativa de conflictos: si está adherido a una Junta Arbitral de Consumo u otra entidad acreditada, debe nombrarla con su web en las condiciones generales. Si no lo está, al contestar una reclamación sin acuerdo debe indicar al cliente al menos una entidad competente y si participará en el procedimiento, como exige el artículo 40 de la Ley 7/2017.

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Actualizado el 6 de noviembre de 2026

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